·Aire acondicionado por conductos

Aire por conductos o por splits: qué encaja en tu reforma

Elige entre aire por conductos o splits según la obra, la altura disponible, las estancias que usas y el mantenimiento de la instalación.

Cuando reformas una vivienda, elegir entre conductos y splits no es solo una cuestión de que se vean más o menos las máquinas. Cambia la obra necesaria, el espacio que ocupas en techo, la forma de climatizar cada habitación y el acceso para mantener la instalación.

Los dos pueden funcionar bien en Murcia si se plantean con criterio. La elección depende de cómo está distribuida la casa, qué parte vas a reformar y qué estancias utilizas de verdad. Puedes comparar el planteamiento del aire por conductos y del aire acondicionado por splits, pero la decisión se termina de ordenar al ver la vivienda.

¿Qué diferencia hay entre conductos y splits?

Un sistema por conductos lleva una unidad interior oculta, normalmente en un falso techo. Desde ahí reparte el aire por varias estancias mediante conductos. En las habitaciones quedan visibles las rejillas de impulsión y retorno, no la máquina.

Los splits funcionan con unidades interiores colocadas en pared. Cada una atiende una estancia o zona concreta y se conecta con la unidad exterior mediante tuberías frigoríficas, alimentación eléctrica y desagüe.

No hay una respuesta válida para todas las reformas. Un piso terminado, en el que solo quieres mejorar el salón y un dormitorio, no se trabaja igual que una vivienda que va a renovar techos, iluminación, baños e instalaciones.

¿Cuándo compensa instalar aire por conductos?

El conducto suele encajar cuando la reforma ya contempla bajar techos. No siempre hay que hacer un falso techo en toda la casa, pero sí debe existir recorrido suficiente para alojar la unidad interior, los conductos, las rejillas y los retornos de aire.

Tiene sentido estudiarlo en estos casos:

  • Vas a reformar el salón, pasillo o distribuidores y puedes intervenir en los techos.
  • Quieres climatizar varias habitaciones sin llenar las paredes de unidades interiores.
  • La vivienda tiene una distribución que permite llevar los conductos sin recorridos forzados.
  • Puedes prever registros para acceder a la unidad interior cuando toque revisarla.
  • Te interesa valorar zonas de uso distintas entre salón, dormitorios o plantas.

La parte importante no es solo ocultar la instalación. Hay que mantener una altura razonable bajo techo, evitar pasos innecesarios por habitaciones y dejar accesible la máquina. Una unidad interior escondida sin registro puede dar problemas el día que haya que limpiar, revisar un desagüe o reparar un componente.

También hay que pensar en el retorno. El aire no solo debe salir por las rejillas: tiene que volver a la unidad interior. La ubicación de retornos, puertas y pasos de aire influye en que el sistema trabaje con normalidad.

¿Cuándo es mejor poner splits?

Los splits suelen ser una opción práctica cuando no quieres meterte en obra de techos o cuando la reforma es parcial. Permiten actuar en las estancias que más usas sin abrir media vivienda.

Son habituales cuando se busca climatizar el salón, uno o varios dormitorios o una zona concreta de la casa. También permiten hacer la instalación por fases si la reforma se organiza poco a poco.

Sus puntos a favor son claros:

  • Requieren menos obra de albañilería y pladur.
  • Cada estancia equipada se regula de forma independiente.
  • Los filtros y la unidad interior quedan a mano.
  • Es más sencillo intervenir solo en las habitaciones necesarias.
  • No dependen de disponer de altura para falsos techos.

A cambio, las unidades interiores quedan a la vista. Conviene decidir su posición antes de cerrar la distribución de muebles, cortinas y puntos eléctricos. No es buena idea colocar un equipo que descargue directamente sobre la cama, el sofá o una mesa de trabajo.

En viviendas con muchos dormitorios, poner una unidad en cada pared puede dejar una instalación visualmente cargada. En esos casos vale la pena comparar con conductos o estudiar una combinación de ambos sistemas.

¿Qué se mira durante la visita a la vivienda?

No basta con saber los metros cuadrados del piso ni con ver una fotografía del salón. Dos viviendas de tamaño parecido pueden necesitar soluciones distintas por orientación, distribución, aislamiento, altura disponible o uso diario.

En una instalación por conductos revisamos:

  • Altura libre y zonas donde se podría bajar el techo.
  • Recorridos posibles para los conductos.
  • Ubicación de la unidad interior y registro de acceso.
  • Posición de rejillas de impulsión y retorno.
  • Desagüe de condensados.
  • Espacio para la unidad exterior.
  • Cuadro eléctrico y alimentación necesaria.
  • Cerramientos, orientación y zonas con más carga de sol.

Para una instalación por splits comprobamos otras cuestiones más concretas:

  • Qué habitaciones quieres climatizar realmente.
  • Paredes disponibles y ubicación de camas, sofás y armarios.
  • Recorrido de tuberías, canaletas y desagües.
  • Lugar para la unidad exterior.
  • Distancias entre unidades interiores y exterior.
  • Posibles interferencias con toldos, terrazas o cerramientos.
  • Estado de la instalación eléctrica.

En comunidades de propietarios también conviene consultar antes las condiciones para colocar unidades exteriores. Especialmente cuando afectan a fachadas, patios visibles o elementos comunes. Resolver esta cuestión al final puede retrasar una obra que ya está en marcha.

¿Merece la pena zonificar una instalación por conductos?

La zonificación permite regular áreas diferentes dentro de una instalación por conductos. Puede ser útil si el salón se utiliza sobre todo de día y los dormitorios por la noche, o si hay habitaciones que permanecen cerradas durante muchas horas.

Pero no siempre hace falta. Añade elementos de regulación y requiere que el sistema esté bien calculado y ajustado. En una vivienda pequeña, muy abierta o con un uso parecido en todas las estancias, una instalación sencilla puede resultar más lógica.

Con splits, esa independencia viene dada por las propias unidades. Enciendes el equipo de la habitación que estás utilizando y dejas apagado el resto. Es cómodo, aunque no sustituye una buena elección de ubicación ni evita tener que mantener cada unidad.

El consumo no depende solo del tipo de sistema. Influyen la temperatura seleccionada, las horas de funcionamiento, el sol que recibe la vivienda, el aislamiento de ventanas y paredes, y el estado de limpieza de filtros e intercambiadores.

¿Hay que tratar la ventilación aparte?

Sí. El aire acondicionado enfría o calienta el aire interior, pero no sustituye la renovación de aire de la vivienda. Son funciones distintas.

En una reforma donde se cambian ventanas y se mejora el cierre de la casa, conviene valorar la ventilación si hay condensaciones, olores que permanecen, baños interiores o habitaciones con poco uso. No se trata de añadir equipos porque sí, sino de revisar cómo circula y se renueva el aire.

Tampoco es necesario convertir toda la vivienda a un único sistema. Si estás reformando la calefacción y el agua caliente, puede tener sentido estudiar la aerotermia o el suelo radiante, según la obra prevista y cómo esté construida la vivienda.

Las instalaciones térmicas fijas deben ejecutarse teniendo en cuenta las exigencias de seguridad, eficiencia, regulación y mantenimiento aplicables. El equipo importa, pero también importan los conductos, los aislamientos, los desagües, la regulación y la posibilidad de acceder a la instalación cuando haga falta revisarla.

¿Qué errores conviene evitar antes de cerrar la reforma?

El error más habitual es decidir la climatización demasiado tarde. Cuando ya están pintadas las paredes, instalados los muebles y cerrados los techos, cualquier cambio se convierte en una obra más incómoda y con peores remates.

Antes de rematar la vivienda, deja definidos:

  • El sistema que vas a instalar.
  • Los falsos techos y registros necesarios.
  • La ubicación de unidades interiores y exteriores.
  • Los puntos eléctricos.
  • Los recorridos de tuberías, conductos y desagües.
  • La posición de rejillas y retornos.
  • Las estancias que vas a usar con más frecuencia.

También conviene evitar elegir una instalación solo por apariencia. Los conductos pueden quedar muy integrados, pero necesitan espacio y planificación. Los splits son más directos de instalar, pero hay que asumir dónde quedarán las unidades y cómo se resolverán los recorridos.

¿Qué mantenimiento necesita cada sistema?

Tanto conductos como splits necesitan atención periódica. Limpiar filtros, comprobar desagües y revisar el funcionamiento antes de los meses de más uso ayuda a evitar averías cuando llega el calor.

En conductos hay que poder acceder a la unidad interior y a los elementos que requieran revisión. Por eso insistimos en dejar un registro útil, no una tapa pequeña que luego no permite trabajar.

En los splits, los filtros están más accesibles, pero eso no significa que la instalación no necesite revisión. Un desagüe mal evacuado, una unidad exterior sucia o un equipo que trabaja forzado pueden acabar dando problemas. Para instalaciones ya en uso, contamos con servicio de reparación y mantenimiento.

Si vas a reformar en Murcia capital, pedanías o localidades cercanas, plantea la climatización antes de cerrar techos y acabados. Con una visita se puede valorar si conviene trabajar por estancias, integrar la instalación en falso techo o combinar ambos sistemas. Puedes pedir presupuesto indicando qué reforma tienes prevista y qué zonas quieres climatizar.

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