El cliente estaba de reforma y quería climatizar todo el chalet sin llenar las paredes de splits. Optamos por aire por conductos: una unidad interior escondida en el falso techo del pasillo y rejillas lineales repartidas por salón, cocina y dormitorios.
Estudiamos el reparto de aire estancia por estancia para que ninguna habitación quede corta en agosto ni sople de más en invierno. El recorrido de conductos va aislado, con registros para poder mantenerlo sin romper nada.
El resultado es una casa a temperatura uniforme, silenciosa y sin aparatos a la vista. Solo se ven unas finas ranuras blancas integradas en el techo.


