·Radiadores

Purgar los radiadores: cuándo lo nota la casa

Aprende a detectar aire en los radiadores, purgarlos con seguridad y reconocer cuándo el problema puede estar en la presión o la circulación del sistema.

Un radiador no tiene que estar completamente frío para avisar de que algo no va bien. A veces calienta, pero tarda demasiado. O está caliente abajo y se queda frío en la parte superior. También puede haber gorgoteos al arrancar la calefacción y una habitación que nunca alcanza la temperatura del resto de la casa.

En muchos casos hay aire dentro del circuito y toca purgar. Pero no siempre. Una purga sencilla puede mejorar el funcionamiento de tus radiadores, aunque también puede destapar una pérdida de presión, suciedad acumulada o un problema de circulación. La clave está en saber qué señales apuntan a cada cosa.

¿Cómo sé si el radiador tiene aire?

El agua caliente circula por el interior del radiador y transmite el calor al metal. Cuando entra aire en el circuito, suele quedarse en la parte alta. Esa zona deja de recibir agua como debería y el radiador rinde peor.

La señal más habitual es clara: parte alta fría y parte baja caliente o templada. No hace falta que el contraste sea extremo. Si notas una diferencia marcada al tocar con cuidado el radiador cuando la calefacción lleva un rato encendida, merece la pena revisarlo.

También puedes encontrar otros síntomas:

  • Se oyen borboteos o ruido de agua al arrancar la calefacción.
  • Un radiador tarda mucho más que los demás en coger temperatura.
  • Una habitación se queda corta de calor aunque la válvula esté abierta.
  • El termostato pide calefacción durante más tiempo de lo habitual.
  • Un emisor no responde bien mientras el resto de la vivienda sí calienta.

No todos los radiadores tienen que calentar a la vez ni con la misma rapidez. Influyen la distancia hasta la caldera, el tamaño de la estancia, la orientación y el uso de cada habitación. Lo que conviene mirar son las diferencias que se repiten siempre: un dormitorio que se queda atrás o un radiador que funciona a medias todos los inviernos.

¿Cuándo conviene purgar los radiadores?

El momento práctico es antes de empezar a usar la calefacción a diario. En Murcia muchas instalaciones pasan largos periodos paradas y los problemas aparecen justo cuando vuelves a encenderlas de forma continuada.

Haz una comprobación sencilla antes de que llegue el frío de verdad. Pon la calefacción en marcha, deja que trabaje un rato y revisa varios radiadores. No hace falta desmontar nada ni medir temperaturas. Basta con detectar si hay zonas frías arriba, ruidos extraños o habitaciones que calientan peor.

También conviene comprobarlos después de una reparación en el circuito. Si se ha cambiado una llave, se ha intervenido en la caldera o se ha vaciado parte de la instalación, puede haber entrado aire. En esos casos es normal vigilar cómo responde la calefacción los días posteriores.

Si tienes una caldera individual y solo falla un radiador, la purga es uno de los primeros puntos que revisar. Si fallan varios a la vez, o la presión cambia con frecuencia, hay que mirar el conjunto antes de asumir que todo se resuelve abriendo purgadores.

¿Cómo se hace una purga sin causar otro problema?

Purgar un radiador es una operación sencilla si el purgador y las llaves están en buen estado. Aun así, no conviene hacerlo con prisa. Trabajas con agua de la instalación y, según el momento, puede estar caliente.

Antes de empezar, apaga la calefacción y deja que los radiadores pierdan temperatura. Ten preparado un paño y un recipiente pequeño. Al abrir el purgador puede salir primero aire y después agua.

La idea es dejar salir el aire retenido sin forzar la pieza. Cuando el agua empiece a salir de forma continua, se cierra de nuevo el purgador. No hace falta dejar correr agua ni abrir más de lo necesario.

Después hay que volver a poner la instalación en marcha y comprobar el resultado. En una instalación individual, revisa además la indicación de presión de la caldera y consulta el manual del equipo si ves que ha bajado. Cada aparato tiene sus propias referencias de funcionamiento, así que no conviene rellenar agua siguiendo cifras genéricas.

Hay viviendas con varios radiadores, más de una planta o recorridos largos de tubería. En esos casos el orden de purga puede influir y es fácil confundir un problema de aire con otro de circulación. Si una llave está dura, hay óxido, humedad o el purgador parece fatigado, es mejor no insistir.

¿Qué problemas no arregla una purga?

Purgar sirve para sacar aire. No limpia tuberías, no corrige una fuga y no repara una válvula que no abre. Si el problema vuelve enseguida, la purga puede estar quitando el síntoma sin resolver la causa.

Pide una revisión si ocurre alguna de estas situaciones:

  • El radiador sigue frío por arriba después de purgarlo.
  • Sale aire de forma recurrente cada pocos días o semanas.
  • La presión baja y tienes que reponer agua con frecuencia.
  • Hay manchas de humedad bajo el radiador, las llaves o las tuberías vistas.
  • El agua que sale presenta suciedad o residuos.
  • Unos radiadores se calientan demasiado y otros apenas reciben caudal.
  • La caldera se bloquea, avisa de un fallo o pierde presión al funcionar.
  • Hay golpes fuertes, vibraciones o zumbidos continuos.

El aire que reaparece no es algo para normalizar. Puede entrar por una pérdida de agua, por un componente que no está trabajando bien o por problemas en el propio circuito. Lo mismo ocurre cuando hay radiadores calientes en exceso y otros que no levantan temperatura: puede faltar equilibrado entre emisores o haber suciedad que dificulta la circulación.

En esos casos tiene sentido una visita de reparación y mantenimiento. Se revisa la instalación funcionando, no solo el radiador que da problemas. Así se puede comprobar qué está pasando antes de cambiar piezas por intuición.

¿Qué se mira cuando una casa calienta de forma desigual?

Una foto de un radiador no basta para decidir qué necesita una instalación. En visita se pregunta cuándo empezó el problema, si afecta a una estancia concreta, si apareció tras una reparación o si se repite al comienzo de cada temporada.

Después se comprueba el comportamiento de la calefacción en marcha. Interesa ver qué radiadores reciben agua, en qué orden calientan y si las diferencias se mantienen una vez que el circuito ha trabajado durante un tiempo.

Normalmente se revisan estos puntos:

  • El estado de radiadores, purgadores, válvulas y llaves.
  • La apertura de los elementos que regulan el paso de agua.
  • La presión y la respuesta general del circuito.
  • Posibles fugas, humedad o corrosión visible.
  • El funcionamiento del equipo que genera el calor.
  • La presencia de aire repetido, suciedad o falta de circulación.
  • El uso real de las estancias y el ajuste del termostato.

No todas las instalaciones que calientan mal necesitan una reforma. A veces basta con reparar una llave, corregir una pérdida, limpiar el circuito o ajustar el reparto de caudal. Lo importante es no decidir a ciegas ni acostumbrarse a que una parte de la vivienda esté siempre más fría.

¿Debo subir el termostato si una habitación no calienta?

No como primera respuesta. Subir el termostato puede hacer que el salón o los dormitorios que sí funcionan se pasen de temperatura, mientras la habitación con el problema sigue igual.

Antes conviene comprobar si el radiador calienta por toda su superficie, si tiene aire, si la válvula responde y si está tapado. Un sofá pegado, un cubreradiador cerrado o ropa secándose encima dificultan que el calor se reparta bien por la estancia.

Deja libre la zona cercana al radiador y evita usarlo como tendedero. No hará que el circuito se caliente mejor, pero sí permitirá que el calor que ya está produciendo llegue a la habitación con menos obstáculos.

Si estás reformando, también es buen momento para valorar si mantienes el sistema actual o cambias la forma de emitir calor. La aerotermia puede trabajar con radiadores si la instalación y el proyecto lo permiten, mientras que el suelo radiante suele plantearse en reformas de mayor alcance. Son decisiones que dependen de la vivienda, del aislamiento, de los espacios disponibles y del uso que haces de la calefacción.

¿Cuándo merece la pena pedir una revisión?

No esperes al día más frío para descubrir que media casa calienta mal. Si oyes agua en los radiadores, notas zonas frías en la parte alta, tienes presión inestable o ves diferencias claras entre habitaciones, conviene revisar la instalación antes de seguir forzándola.

Atendemos viviendas en Murcia capital, pedanías y un radio aproximado de 50 km. Puedes pedir presupuesto para valorar el estado de la instalación y decidir si basta con una puesta a punto o hay un problema de fondo que conviene corregir.

Del taller

Sigue leyendo