·Reparación, revisión y renovación

Consejos para el Mantenimiento de tu Aire Acondicionado

Guía práctica para revisar filtros, desagües y unidad exterior, detectar señales de avería y saber cuándo acudir a un técnico especializado.

El aire acondicionado rara vez deja de funcionar de golpe. Antes suele dar señales: enfría menos, pierde caudal, huele al arrancar o deja alguna gota donde no debería. Detectarlas a tiempo evita pasar los días de más calor con una avería que podía haberse resuelto con una revisión sencilla.

Tanto si tienes aire acondicionado por splits como aire por conductos, hay unas tareas básicas que puedes vigilar en casa. Otras requieren herramientas, acceso a la instalación y personal habilitado. Conviene distinguir unas de otras.

¿Qué puedes hacer tú para cuidar el equipo?

Lo primero es usar el equipo sin forzarlo. Cerrar puertas y ventanas mientras está funcionando, no tapar las salidas de aire y elegir una temperatura razonable ayuda a que trabaje de forma más estable. Pero el mantenimiento doméstico se centra, sobre todo, en filtros, desagüe y unidad exterior.

¿Cómo se limpian los filtros?

Los filtros de la unidad interior recogen polvo, pelusas y suciedad del aire de la vivienda. Cuando se cargan, baja el caudal de aire y el equipo necesita más esfuerzo para climatizar la estancia. También pueden empeorar los olores al encenderlo.

Para revisarlos con seguridad:

  • Apaga el equipo desde el mando y corta la alimentación si vas a manipularlo.
  • Abre la tapa frontal sin forzar las pestañas.
  • Retira los filtros según indique el fabricante.
  • Aspira el polvo o lávalos con agua templada si el modelo lo permite.
  • Déjalos secar por completo antes de volver a colocarlos.

No hay una misma frecuencia para todas las casas. Si el aire funciona muchas horas, hay mascotas, alergias, obras cerca o mucho polvo en la zona, merece la pena comprobar los filtros cada pocas semanas durante la temporada de uso.

Si están deformados, rotos o no encajan bien, limpiarlos no basta. Hay que sustituirlos por los adecuados para el modelo. Tampoco conviene pulverizar productos perfumados dentro de la máquina: pueden dejar residuos y no eliminan el origen de un mal olor persistente.

¿Por qué gotea la unidad interior?

En verano, el equipo recoge humedad del aire y la transforma en agua de condensación. Esa agua debe llegar al desagüe sin obstáculos. Si el tubo está sucio, la bandeja se desborda o el recorrido no evacua bien, aparecen las gotas.

Presta atención si ves alguna de estas señales:

  • Agua saliendo por debajo de la unidad interior.
  • Humedad en pared, techo o muebles cercanos.
  • Olor a humedad al poner el aire.
  • Ruidos de burbujeo o evacuación lenta.
  • Manchas en el falso techo bajo una instalación de conductos.

No dejes un recipiente debajo y lo des por resuelto. El agua puede afectar a la pared, al aislamiento o a un techo de escayola antes de que el problema sea visible. En una instalación por conductos, el desagüe suele quedar oculto y conviene revisarlo cuanto antes si hay indicios de humedad.

¿Hay que limpiar la unidad exterior?

La unidad exterior necesita mover aire para expulsar el calor que ha recogido dentro de la vivienda. Si está encerrada en una terraza, rodeada de plantas, cubierta con objetos o llena de suciedad, trabaja peor.

Puedes mantener libre el espacio de alrededor y retirar hojas, papeles o elementos que bloqueen la rejilla. No apoyes nada encima de la máquina. Tampoco uses una manguera a presión sobre las aletas metálicas: se doblan con facilidad y reducen el paso de aire.

Si la unidad está en altura, tiene difícil acceso o presenta suciedad acumulada en la batería, es mejor que lo valore un técnico. Limpiar bien no consiste en mojarla sin más; hay que comprobar el estado del conjunto, el drenaje y la seguridad del acceso.

¿Cuándo no basta con limpiar los filtros?

Hay síntomas que apuntan a una avería o a un desgaste que no se puede resolver desde casa. Esperar a que el equipo se pare del todo suele complicar la reparación, especialmente cuando la instalación lleva meses trabajando con poco rendimiento.

Pide una revisión si ocurre alguna de estas situaciones:

  • El equipo tarda mucho más de lo habitual en enfriar o calentar.
  • Sale poco aire aunque el ventilador parece funcionar.
  • Se para y arranca con demasiada frecuencia.
  • Oyes golpes, vibraciones nuevas o zumbidos continuos.
  • Se forma hielo en tuberías, unidad interior o exterior.
  • Hay olor fuerte que se mantiene después de limpiar los filtros.
  • El mando muestra un código de error.
  • El consumo parece mayor sin que haya cambiado el uso de la vivienda.

Una pérdida de refrigerante, por ejemplo, no se resuelve añadiendo gas sin comprobar nada más. Si hay una fuga, primero hay que localizarla y repararla. La manipulación del circuito frigorífico debe hacerla personal cualificado, con los medios adecuados para trabajar con seguridad y dejar la instalación en condiciones.

¿Qué se revisa en una visita de mantenimiento?

Una revisión útil parte de lo que notas en casa y del tipo de instalación. No se mira igual un split que se usa algunas semanas en verano que un sistema por conductos que también trabaja en invierno.

En una visita de reparación y mantenimiento, normalmente se comprueba:

  • El estado de filtros, baterías y ventiladores.
  • La evacuación de condensados y posibles atascos.
  • Las conexiones eléctricas visibles y el estado de los cables.
  • Soportes, aislamientos, tuberías y uniones accesibles.
  • El funcionamiento de unidad interior y exterior.
  • Temperaturas de trabajo, caudal de aire y respuesta del equipo.
  • Ruidos, vibraciones y fallos de comunicación.
  • El circuito frigorífico cuando los síntomas hacen necesaria esa comprobación.

En instalaciones por conductos también importa el reparto de aire. Se revisan rejillas, retornos y las estancias que reciben menos impulso. A veces la máquina está bien, pero una rejilla está obstruida, se ha cerrado demasiado el paso de aire o una reforma ha cambiado el uso de las habitaciones.

Si notas ambiente cargado, condensación en ventanas o malos olores que no proceden directamente del equipo, puede haber otro asunto aparte. Climatizar no es lo mismo que renovar el aire. En ese caso conviene revisar la ventilación de la vivienda y ver cómo se está usando cada estancia.

¿Cada cuánto conviene revisarlo?

Como pauta práctica, una revisión antes de la época de más calor permite detectar problemas antes de que el equipo tenga que trabajar a pleno rendimiento. Si lo utilizas también en modo calor, puede ser conveniente revisarlo antes del invierno o establecer una rutina según el uso real.

La frecuencia depende de varios factores:

  • Horas de funcionamiento durante el año.
  • Número de personas que viven en casa.
  • Mascotas, alergias y acumulación de polvo.
  • Obras cercanas o suciedad exterior.
  • Antigüedad del equipo y averías anteriores.
  • Accesibilidad de unidades, conductos y desagües.
  • Uso en frío, calor o ambos.

El manual del fabricante indica las operaciones propias de cada modelo. Aun así, no conviene reducir el mantenimiento a encender el aparato cinco minutos antes del verano. Una comprobación tiene sentido cuando permite detectar una anomalía, limpiarla si corresponde y decidir si hace falta reparar antes de que afecte al confort de la vivienda.

¿Qué no conviene hacer cuando el aire da problemas?

Hay arreglos rápidos que terminan causando una intervención mayor. Evita desmontar carcasas si no sabes cómo van sujetas, tocar conexiones eléctricas, manipular tuberías o intentar cargar refrigerante por tu cuenta.

Tampoco es buena idea tapar una unidad exterior de forma permanente pensando que así queda más protegida. Si después se pone en marcha sin retirar la cubierta, el equipo no puede ventilar. Para periodos largos sin uso, basta con mantener el entorno limpio y seguir las indicaciones del fabricante.

Otro error habitual es cerrar todas las puertas de las habitaciones en una vivienda con conductos y esperar que el reparto siga siendo el mismo. El retorno de aire y la circulación interior importan. Si hay cuartos que nunca alcanzan una temperatura cómoda, no hace falta asumirlo como normal: hay que ver qué está ocurriendo en la instalación y en la estancia.

¿Cuándo merece la pena revisar toda la climatización?

Si vas a reformar, cambias la distribución de la casa o acumulas averías, es buen momento para mirar el conjunto. Puede bastar con reparar el equipo actual, añadir un split en una zona concreta o replantear el reparto de una instalación de conductos.

En una visita se valoran las estancias, orientación, huecos disponibles, recorrido de tuberías o conductos, accesos para mantenimiento y evacuación de condensados. Si estás comparando opciones, el recorrido por estancias puede ayudarte a ordenar qué necesita cada zona de la casa.

Cuando el aire enfría menos, gotea, hace ruidos nuevos o lleva demasiado tiempo sin una revisión, puedes pedir presupuesto. Atendemos mantenimientos y reparaciones en Murcia, sus pedanías y localidades cercanas.

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